Reseña del libro Vanitas. Exploración de la fugacidad y la trascendencia.

Vanitas es el nuevo poemario de José Manuel Ramón Gutiérrez (Orihuela, 1966), obra que cierra la Trilogía de la reencarnación, precedida por La tierra y el cielo y Donde Arraiga Destierro, los tres volúmenes publicados por la editorial ovetense Ars Poética.
Cuantos se acerquen a su obra descubrirán a un poeta hondo, abismal, intenso y atento, que no elude el cuerpo a cuerpo con la palabra, que propende a las asociaciones insólitas sin rehuir las preguntas más intempestivas. Diría que es un poeta de obra breve, de escritura ocasional, con ritmos irregulares de publicación, que se ha prodigado fuera de los grupos y capillas literarias, pese a que en su juventud desplegó una notable actividad como miembro fundador y codirector de la revista Empireuma hasta 1991. Su trayectoria incluye colaboraciones en revistas nacionales e internacionales, presencia en antologías y la publicación de la plaquette Génesis del amanecer a mediados de los ochenta. Tras un prolongado silencio, regresó a la escritura con renovado ímpetu: en 2015, la editorial Devenir dio a luz su poemario La senda honda.
Desde entonces, José Manuel se dedicó a la tarea de escribir la trilogía —ya publicada con éxito—, un hermoso canto a la unidad perdida que se conecta con la vasta tradición de libros revelados y catárticos de la antigüedad, la mística de la Edad Media y el Barroco y el irracionalismo vanguardista. Preñada de imágenes brillantes y de profundo significado metafísico, en ella se vislumbra, de manera implícita, la filiación del poeta al movimiento espírita. Esta creencia no se plasma en un discurso tendencioso ni apologético, sino en un profundo cántico de esperanza cósmica, destinado a cualquier lector con un mínimo de sensibilidad espiritual.
Vanitas, al igual que los dos volúmenes anteriores de la trilogía, demanda del lector una atención sostenida. Sus versos transpiran una inminencia siempre elusiva, un vaivén constante entre la plenitud del ser y la contemplación de la vacuidad existencial. Esta poética se articula mediante recursos formales de notable intensidad: rupturas sintácticas, descomposición del lenguaje y ausencia de puntuación que generan una musicalidad hipnótica, tejida de repeticiones, paralelismos y anáforas. El texto se construye mediante expresiones perforadas, balbuceos deliberados, neologismos y suspensiones abruptas, mientras despliega metáforas de poder transformador y revelador. Subyacen además un fusionismo orgánico, animismo sutil y analogías perturbadoras, todo ello al servicio de una palabra depurada donde lo previsible y lo superfluo no encuentran cabida: cada término alcanza aquí su justa expresión.